ORACIÓN DE LA NOCHE DEL VIERNES 7 DE DICIEMBRE

Alabado seas, mi buen Dios, porque me has creado a tu imagen y semejanza. Te alabo porque siempre eres bueno conmigo, te revelas con ternura y misericordia, protegiéndome de todo peligro. Te agradezco porque llenas de fuerza mi alma para que siga luchando, porque no dejas que resbale mi pie, sino que me mantienes estable en el camino de la vida, de la paz y el amor.

Me gusta hablar contigo, mi Dios, pero me cuesta dialogar con los demás. Ayúdame, mi Señor, dame sabiduría para saber dialogar y para callar en el momento oportuno, para saber esperar a que el otro exprese por completo su parte de la verdad.

No permitas que deje perder el verdadero sentido de la vida, que eres Tú, por distraerme con lo que el mundo me ofrece, con tantas dificultades. Dios de verdadero amor, no quiero vivir como alguien amargado, por eso te pido me llenes la vida de sentido, quiero que todo lo que haga tenga un propósito. Gracias, Señor, porque sé que me escuchas.

Padre, dame entendimiento para comprender que ningún ser humano puede tener la verdad absoluta, y que no existe error que no tenga una parte de verdad. Dame la sensatez para saber reconocer que también yo puedo estar equivocado. Dame generosidad para pensar que también el otro busca honestamente la verdad. Guía mi caminar y permíteme refugiarme en Ti porque eres mi única solución, ayúdame, Dios, Tú que eres infinitamente grande y misericordioso.

Te pido que me ayudes a ser un constructor de tu Reino y un artesano de tu divina paz, que sea un instrumento propicio para que se cumpla siempre tu perfecta voluntad que todo lo llena.

Eres lo que necesito para vivir; sin Ti me pierdo. Tú eres el guardián de mi sueño, el centinela de mi descanso. Sella mi mente y mi corazón con tu sangre preciosa para que desde lo más profundo de mi descanso pueda elevar mis plegarias hacia Ti.

Amén.

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