ORACIÓN DE LA NOCHE DEL VIERNES 31 DE AGOSTO

Señor, quiero dejarlo todo y seguirte sin mirar atrás, porque no hay nadie como Tú, nada hay sin Ti, vana es esta vida lejos de ti. Como no alabarte si Tú eres la luz en medio de la oscuridad. Tú, mi Señor, eres mi refugio, quien me toma en sus brazos y restaura mi pobre corazón con una sola palabra, con tan solo mirarme con amor me llenas de lo que necesito. Quiero liberarme de lo que me está oprimiendo, liberarme de tantos pesos que he llevado sobre mis espaldas por muchas circunstancias.

No dejes que nada ni nadie me robe tu paz, que nada me robe este momento de bendición, porque en medio de esta oración Tú, mi Señor, me estás dando todo de Ti. Quiero sentir tu poder sanador, ven y ayúdame, estoy clamando a Ti, Señor, ven y socórreme, mi Jesús, mi salvador.

Tengo sed de tu paz, tengo sed de estar calmado y de aceptar la vida como es, con sus bondades y con sus problemas; por eso deseo tu paz para que nada me robe la tranquilidad. Hoy elevo una plegaria, por todas las personas que me han causado dolor, para que Tú, a través de tu misericordia infinita, los invites a arrepentirse. No podemos dejar que nos domine el odio, la amargura, la falta de solidaridad y la desesperanza

Ayúdame a vencer el mal a fuerza de bien, quiero poner por encima del odio al amor, quiero ir más allá por Tí y llevar tu Palabra y tu Amor a mis hermanos. Estoy seguro de que tu presencia en este momento me da la paz y la serenidad que necesito para seguir luchando. Gracias por hacerme consciente de que nunca estoy solo, siempre estoy rodeado de tu amor y estás dispuesto a escucharme y a hablarme al corazón. Te amo y confío en tu presencia, gracias por hacerme descansar tranquilo.

Amén.

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