ORACIÓN DE LA NOCHE DEL VIERNES 28 DE DICIEMBRE

Padre eterno, no me cansaré nunca de darte gracias por todo lo que recibo a diario. Estoy preparado para decirles a los problemas cuán grande eres Tú, mi Dios. No permitas, mi Señor, que ninguna situación me haga dudar de tu maravilloso poder y me haga sufrir. Gracias por amarme y por hacerme sentir valioso para Ti, eso ya me hace capaz de confiar y de creer que puedo seguir luchando.

Gracias, porque siempre estás presente, porque nunca te cansas. Gracias, Señor, por ser tan bueno conmigo, porque no me juzgas, ni llevas cuenta de mis faltas, sólo me amas incondicionalmente porque sabes que con ese amor es posible que transforme mi vida.

Quiero imaginar que estás en frente de mí en estos momentos y que con tus brazos abiertos me recibes. Necesito entregarte todas mis preocupaciones, quiero dejarlo todo en tus manos. No quiero que nadie me aparte de Ti, que ninguna situación empañe mi fe, que nada me distraiga de tus bendiciones, que nada me despiste del camino por el que voy, ese que elegí confiando en que mi vida sería mejor a junto a ti. No me equivoqué, mi Dios.

Qué diferente sería la vida si aceptáramos que tienes el poder de transformar lo que no conviene, de desechar lo malo y llenar nuestras vidas de cosas buenas. Nos has dado discernimiento para vivir mejor. Otorgame la sabiduría para aprender a identificar lo verdaderamente valioso e importante, lo que le da sentido a mi vida.

No dejes que me confunda buscando o pidiendo lo que no es para mí, lo que no le hace bien a mi vida, porque es contigo con quien encuentro fuerzas y motivos para continuar. En esta noche te ofrezco mi corazón para que vivas y reines en él.

Amén.

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