ORACIÓN DE LA NOCHE DEL SÁBADO 23 DE MARZO

Aquí estoy, Padre eterno, para seguirte, para darle sentido a mi existencia, para caminar donde quiera que Tu me necesites. Estoy seguro, porque confío en Ti, porque orientas mi vida, porque me cuidas, porque eres fiel, porque siempre estás a mi lado. Reconozco que nada hay que se compare a Ti, pues tu infinita grandeza y misericordia inspira a buscar la luz y a disipar cualquier tiniebla.

Gracias, Dios mio, porque siempre estás junto a mi dándome fuerzas y esperanzas. Estás ahí como roble en el sendero, como mi soporte, mostrándome que la vale la pena vivir la vida, que a pesar de que tengamos el mundo a nuestros hombros, Tú siempre vas a estar ahí.

Te amo con todas mis fuerzas, mi Padre Dios y voy a continuar dando la lucha, voy a ser valiente y me esforzaré en todo lo que deba. Unge mi cabeza con tu Santo Espíritu y séllame para Ti. Que mi alabanza nunca se apague, que pueda continuar agradándote en todo, en lo que haga, en lo que diga, en todo cuanto haga parte de mi ser y de mis acciones. Gracias porque tu ayuda es permanente en mi vida, siento en todo instante cómo me hablas al corazón y extiendes tu divina mano para levantarme de cada situación complicada que a diario me toca enfrentar.

Mi vida la pongo en tus sagradas manos, todos mis planes están en tus manos divinas, dame la fuerza para realizarlos, que en ninguna situación falte la disciplina, el esfuerzo y el ánimo decidido para seguir batallando con fe.

Dame  la valentía para afrontar cada situación con confianza en tu infinito poder que nunca me abandona. Que pueda descansar con la seguridad de que con tu maravillosa presencia todo va a estar bien según tu perfecta voluntad. Amén

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