ORACIÓN DE LA NOCHE DEL MARTES 12 DE MARZO

Te alabo, Dios mio, y te doy gracias porque eres el rey de reyes, mi Padre eterno, el que siempre está junto a mi para brindarme aliento. Gracias por darme la vida y por hacer siempre parte de ella. Tu nos has creado con gran amor, nos haces seres de amor, nos haces sentir amor para que reconozcamos tu maravillosa presencia en los demás.

Gracias por la posibilidad que me das de amar a los demás, gracias porque a través de ellos también tengo la posibilidad de conocer tu infinito amor y de comprender que nos necesitamos los unos a los otros. Tú nos haces seres de amor, nos haces sentir amor para que también reconozcamos tu divina presencia en los demás.

Amar a el prójimo es una misión. Expresar nuestros sentimientos con palabras, gestos o acciones es lo que nos hace diferentes. Tú nos pones a los demás en nuestras vidas para que aprendamos a vivir a través de la experiencia y aprendamos a querer de una manera en la que no dañemos a nadie. Si bien es cierto que cuando se ama nunca se hace daño, también es cierto que nuestra condición humana hace que cometamos errores y fallemos, pero lo bueno de esto es que Tú, Padre amado, a pesar del error nos regalas siempre la oportunidad de demostrar que aprendimos de esas equivocaciones.

Nos ayudas constantemente a crecer como personas y a valorar más al que le hicimos daño. Nos enseñas a conocer tu verdadero amor por medio de otras personas, para reconocer que lo que más quieres para nosotros es que nos comprendamos, que aprendamos a vivir como seres humanos movidos por tu inmenso amor, por muchas diferencias que salten a flote.

Te entrego, Dios mio, todos esos sentimientos erroneos que puedo tener hoy,  y permíteme descansar tranquilo para tener fuerzas para afrontar el nuevo amanecer.

Amén.

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