ORACIÓN DE LA NOCHE DEL LUNES 25 DE JUNIO

Alabado y glorificado eres, Dios de amor y de verdad, porque durante este día no me has soltado de la mano, has salido en mi defensa contra mis enemigos, aunque muchas veces no pude percibir tu acción poderosa. Con la fuerza de mi corazón te doy gracias, Dios de bondad, porque estás siempre conmigo, aunque no soy digno de Ti. Tu amor y misericordia se derraman en mi corazón, me hacen digno de estar en tu presencia y darte gracias por todo lo que haces por mí. Por eso, al caer la noche, me presento ante Ti, con todo lo que soy, abriendo mi corazón a tu palabra para que me ayudes a confiar siempre en tu poder y a no desanimarme cuando las cosas no salen como las esperaba.

Dios misericordioso, te entrego mis fuerzas desgastadas para que Tú las renueves con tu poder. Te entrego cada lucha de este día, para que de ellas pueda aprender confiando en tu gracia, que me sostiene cuando siento que voy a desfallecer. Confió plenamente en Ti, mi Señor, y dejó que sigas obrando en mí y en todos los míos con sabiduría, para que sigamos luchando con tu fortaleza.

“A ti clamo, Señor, y te digo: Tú eres mi refugio; Tú eres todo lo que tengo en esta vida. Presta atención a mis gritos, porque me encuentro sin fuerzas.

Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo”. (Salmo 142,5-6). Gracias, Señor, por la seguridad y por la paz que me regalas. Te pido que mientras duerma me hagas sentir amado y bendecido. Que tu ternura abrace mi corazón, lo consuele y lo sane. En tus brazos dormiré en paz.

Amén.

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