ORACIÓN DE LA NOCHE DEL DOMINGO 30 DE SEPTIEMBRE

Gracias, Señor, por amarme tanto. Tú eres mejor que todo lo que me rodea, eres el dueño de la historia y de mi vida, por eso me entrego a Ti, en este día que termina, para que me hagas un ser humano coherente y con ganas de vivir en tu palabra.

Gracias por darme seres humanos que me aman y se preocupan por mí, gracias por esos seres que siempre están pendientes de mí, que se preocupan porque siempre esté bien, que me cuidan y abren puertas para mí, que me regalan palabras de ánimo, que me dan su compañía, que me hacen sentir que soy importante. Gracias, porque haces de las cosas simples, las verdaderas cosas importantes.

Gracias, porque a través de esos seres humanos me hablaste al corazón, llenándome de Ti, mostrándome que estás conmigo, que me amas y que quieres lo mejor para mí. Sé que en sus palabras estás Tú presente, en las palabras sabias que llegan a mi oído para hacerme vivir mejor, está tu inspiración. Gracias por cada suspiro que puedo realizar hoy, gracias por esas cosas que no han salido como yo quiero, pero que aprendo de ellas para mejorar y crecer como ser humano.

Gracias por llenarme de ánimo en este momento, por recordarme que siempre estás conmigo, llenándome de tu fuerza y de tu Espíritu Santo para darme todo lo que necesito para ser feliz. Dame la oportunidad de estar sereno y tranquilo para no dejarme enloquecer por ninguna de las situaciones que a diario vivo.

Pongo en tus manos el día de mañana, convencido de que ese es el lugar más seguro que tengo. Te alabo y te bendigo, porque me cuidas mientras duermo y así puedo descansar plenamente y estar listo al amanecer para seguir adelante.

Amén.

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