ORACIÓN DE LA NOCHE DEL DOMINGO 10 DE MARZO

Mi vida está en frente de Ti, Dios mio, y todos mis sueños, mis sueños y también mis temores y mis preocupaciones. Entras en mi corazón y ves todo lo que tengo ahí guardado, me siento tranquilo porque Tú no te quedas con las apariencias, sino que entras hasta lo profundo del alma y escrutas todo lo que hay dentro de ella.

Sabes que no soy perfecto, mi fe muchas veces tambalea. Hay días en los que estoy lleno de alegría y otros en los que me siento muy triste. Muchas veces me siento triunfador frente a las circunstancias más difíciles y otras ocasiones me creo derrotado por pequeñas situaciones que me tocan vivir.

Dame tu luz, Dios mio, en medio de mis oscuridades, enséñame el camino cuando estoy confundido. Tú me amas y me conoces, siempre estás junto a mi en todo, me has visto equivocarme y te ha dolido verme pagar las consecuencias. Háblame con fuerza, con claridad, para saber qué pasos tengo que dar. Para saber qué debo callar y que tengo que gritar con fuerza. Dame un corazón sabio, un espíritu dócil, una mente sabia, para crecer, elegir bien y decidir de manera correcta.

Deseo leer con sabiduría está historia mía, responder con valentía a los retos que la vida me pone en el sendero, pero siempre desde tu santa voluntad, según tus enseñanzas. Quiero optar por lo que me llena, por lo que es importante, por lo que me aporta algo.

Te agradezco por aceptarme como soy, sabes que soy de barro y que siempre estaré necesitando que me amoldes para cambiar y poder ser realmente testimonio de tu divina presencia en mí. Te entrego mi descanso y la posibilidad de ver un nuevo amanecer.

Amén.

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