REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO

Marcos 7,24-30

Es una madre desesperada, y una madre que frente a la salud de su hijo, hace de todo. Jesús le explica que ha venido primero para las ovejas de la casa de Israel, pero se lo explica con un lenguaje duro:

“Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros”.

Esta mujer, que ciertamente no había ido a la universidad, sabía cómo responder.

Esta mujer no tuvo vergüenza y por su fe, Jesús, le hizo el milagro. Ella se había expuesto al riesgo de hacer el ridículo, pero ha insistido, y del paganismo y de la idolatría ha encontrado la salud para su hija y para ella ha encontrado al Dios viviente.

Este es el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice.

Cuánta gente hace este camino y el Señor la espera… Pero es el mismo Espíritu Santo que le lleva adelante para hacer este camino.

Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que hacen este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar adelante por el Espíritu Santo. (Homilía en Santa Marta, 13 de febrero de 2014)

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