REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO

Como Judas, tú también podrías traicionar a Dios

Juan 13, 21-33. 36-38

Judas fue elegido desde la primera hora para ser uno de los doce. Al insertar su nombre en la lista de los apóstoles, el evangelista Lucas escribe: “Judas Iscariote que se convirtió en el traidor”. (Lc 6, 16).

Por lo tanto, Judas no había nacido traidor y no lo era en el momento de ser elegido por Jesús; ¡llegó a serlo! Estamos ante uno de los dramas más sombríos de la libertad humana.

¿Por qué llegó a serlo? En años no lejanos, cuando estaba de moda la tesis del Jesús revolucionario, se trató de dar a su gesto motivaciones ideales.

Alguien vio en su sobrenombre de Iscariote una deformación de sicariote, es decir, perteneciente al grupo de los zelotas extremistas que actuaban como sicarios contra los romanos; otros pensaron que Judas estaba decepcionado por la manera en que Jesús llevaba adelante su idea de reino de Dios y que quería forzarle para que actuara también en el plano político contra los paganos.

A Judas se le confió la bolsa común del grupo; con ocasión de la unción de Betania había protestado contra el despilfarro del perfume preciosos derramado por María sobre los pies de Jesús, no porque le importaran de pobres, sino porque era un ladrón y, puesto que tenía la caja, cogía lo que echaban dentro. (Jn 12,6).

La propuesta de Judas a los jefes de los sacerdotes es explícita:

“¿Cuanto están dispuestos a darme, si se los entrego? Y ellos fijaron treinta siclos de plata”. (Mt 26,15)

La traición de Judas continua en la historia y el traicionado es siempre él, Jesús. Judas vendió al jefe, sus imitadores venden su cuerpo, porque los pobres son miembros de Cristo, lo sepan o no.

“Todo lo que hagáis con uno solo de estos mis hermanos más pequeños, me lo habéis hecho a mí” (Mt 25,40).

Pero la traición de Judas no continúa sólo en los casos clamorosos que he mencionado. Pensarlo sería cómodo para nosotros, pero no es así. Ha permanecido famosa la homilía que tuvo en un Jueves Santo don Primo Mazzolari sobre «Nuestro hermano Judas».

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