REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO

La Iglesia no es una casa de negocios, es la casa de Dios

Juan 2,13-25

Cuando los que están en el Templo, sean sacerdotes, laicos, secretarios, pero que tienen que gestionar en el Templo la pastoral del Templo, se convierten en comerciantes, el pueblo se escandaliza. Y nosotros somos responsables de esto. También los laicos. Todos. Porque si yo veo que en mi parroquia se hace esto, debo tener la valentía de decírselo al párroco a la cara.

Es curioso: el pueblo de Dios sabe perdonar a sus sacerdotes, cuando tienen una debilidad, resbalan sobre un pecador… saben perdonar.

Pero hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: un sacerdote apegado al dinero y un sacerdote que maltrata a la gente. ¡No consigue perdonar! Y el escándalo, cuando el Templo, la Casa de Dios, se convierte en una casa de negocios.

Jesús no estaba enfadado, es la ira de Dios, es el celo por la Casa de Dios, porque no se pueden servir a dos amos: o rindes culto al Dios viviente, o rindes culto al dinero.

¿Por qué Jesús se la toma contra el dinero? Porque la redención es gratuita, Él viene a traernos la gratuidad de Dios, la gratuidad total del amor de Dios.

Cuando en la Iglesia o las iglesias se hacen negocios, se ve que no es tan gratuita la salvación… Y por esto Jesús toma la fusta en la mano para hacer todo este rito de purificación en el Templo (Homilía en Santa Marta, 21 de noviembre de 2014)

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