REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO

También nosotros somos objetos de las tentaciones del demonio

Marcos 1,12-15

Las tentaciones llevan a escondernos del Señor, permaneciendo con nuestra culpa, con nuestro pecado, con nuestra corrupción.

Es el demonio el que se hace ver en forma de serpiente. Es atrayente y con su astucia trata de engañar, es un especialista en esto, es el padre de la mentira, es un mentiroso. Sabe cómo engañar y cómo estafar a la gente. Lo hace con Eva: la hace sentir bien y así comienza el diálogo y paso tras paso, Satanás la conduce hacia donde él quiere.

En cambio con Jesús es diferente, para el demonio termina mal… El demonio trata de dialogar con Cristo, porque cuando el demonio enreda a una persona lo hace con el diálogo, trata de engañarlo, pero Jesús no cede.

Y el demonio se revela por lo que es, pero Jesús da una respuesta que no es suya, es la Palabra de Dios, porque con el demonio no se puede dialogar,de lo contrario se termina como Adán y Eva, desnudos.

El demonio es un mal pagador, no paga bien. Es un estafador Te promete todo y de deja desnudo. También Jesús terminó desnudo, pero en la cruz, por obediencia al Padre. Otro camino… La serpiente, el demonio es astuto: no se puede dialogar con el demonio.

Todos nosotros sabemos lo que son las tentaciones, todos lo sabemos, porque todos las tenemos. Tantas tentaciones de vanidad, de soberbia, de avidez, de avaricia… Tantas. (Homilía en Santa Marta, 10 de febrero de 2017)

Déjanos tu comentario