ORACIÓN PARA HOY, LUNES 6 DE NOVIEMBRE

En mi oración de hoy, quiero recordar estas palabras que tú, querido Jesús, pronunciaste cuando murió tu amigo Lázaro, y que ahora, las estás dirigiendo a mí: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”. (Jn.11.25-26).

Tú Señor, tienes poder sobre la muerte, pues la vida es obra de tus manos y tú tienes la capacidad de dar vida: “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida”. (Jn.5.25).

Con ese poder sobre la muerte, saliste del sepulcro: “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra y se sentó sobe ella. Su aspecto eta como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve… Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres… yo sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.” (Mt.28.2-6).

Con tu resurrección, me despejaste el camino, aumentas mi esperanza y me das la oportunidad de vivir, aún después de la muerte: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diera no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero. (Jn.6.39-40).

Por eso el apóstol Pablo, habla de tu resurrección, querido Jesús, como la piedra angular de nuestra fe: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe”. (1Co.15.14).
Gracias Jesús, por dar la vida por mí. Gracias por haber vencido a la muerte. Gracias por conseguirme la vida eterna. Ayúdame a saber aprovechar al máximo estos maravillosos regalos que me haces. Amén.

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