ORACIÓN PARA HOY, JUEVES 2 DE NOVIEMBRE

A través de tus palabras, querido Jesús, me puedo dar cuenta del inmenso amor que te movió a instituir el sacramento de la eucaristía: “¡Cuánto he deseado comer con ustedes esta pascua antes que padezca! Porque les digo que no la comeré más, hasta que se cumpla el reino de Dios”. (Lc.22.15).

Sabiendo que tu sacrificio era inminente y que pronto entregarías tu vida para salvarme, más que pensar en ti, pensabas en mí, y en esas circunstancias, tu anhelo era quedarte para siempre entre nosotros.
Por eso, tomaste en tus manos el pan y después de dar gracias a tu Padre Dios, dijiste frente a los que te acompañaban en ese momento: “Esto es mi cuerpo, que por ustedes será entregado”. “Tomen y coman; esto es mi cuerpo”. (Mt.26.46). “Hagan esto en memoria de mí”. (Lc.22.19).

Y de esa manera, mostraste una faceta más de tu amor infinito e incondicional, quedándote entre nosotros a través del sacramento del amor.

No me queda más que agradecerte ese amor, esa entrega, ese deseo de convertirte para mí en alimento de vida. “Este es el pan que descendió del cielo;… el que come de este pan, vivirá eternamente”. (Jn.6.58).

“De verdad, de verdad les digo: Si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes”. (Jn.6.53).

Gracias Jesús por quedarte entre nosotros, gracias por convertirte para nosotros en alimento de vida, gracias por hacerte presente entre nosotros cada día durante la celebración de la eucaristía.

Amén.

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