ORACIÓN DE LA NOCHE DEL VIERNES 23 DE FEBRERO

Señor de Bondad, recurro a Ti, para que puedas ser el faro que me guíe a administrarlo todo con sabiduría, para que, en aquel día que me pidas cuenta, pueda darte lo mejor. Que siempre pueda tener presente, que todas las cosas de este mundo pasarán, cielo y la tierra pasarán, pero tus palabras ¡jamás pasarán! sólo Tú tienes palabras de vida eterna. Dios mío, abre mi corazón y mi entendimiento para responder con firmeza a tu llamado, para tomar conciencia de mi condición de amigo y hermano. Quiero pedirte que me permitas tener la gracia y el valor de poder comprender a los demás con un corazón amable y apacible.

Te amo y sé que Tú me amas y quieres lo mejor para mí, por eso, en este momento te suplico que actúes en mi vida y me ayudes a tener una mejor relación con mis hermanos y con todos los que comparto la vida. Me da miedo convertirme en alguien intolerante, irrespetuoso y egocéntrico, que para conseguir sus cosas haga lo que sea sin importar el daño que pueda causar. Ayúdame a crecer cada día en la fe, en la esperanza, en la caridad y a mostrar estas virtudes con las obras de misericordia a mis semejantes.

Debo ser más tolerante, y por eso vengo en oración a pedirte que me regales todo lo que necesito para conseguirlo. Te entrego mi corazón, ¡purifícalo y lávalo con tu sangre preciosa!. Ayúdame a experimentar la gracia del perdón y a liberarme de todo aquello que me mantiene en los terrenos de la amargura.

Ven, Señor, sana mi corazón de todas aquellas malas emociones con las que puedo obrar mal, desviarme de tu camino y experimentar inseguridad. Duermo en tu presencia, mi Señor, con la seguridad de que mañana al levantarme estaré listo para seguir luchando y dando lo mejor.

Amén.

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