ORACIÓN DE LA NOCHE DEL SÁBADO 28 DE ABRIL

Gracias Señor, porque me amas hasta el extremo, porque has dado la vida por mi felicidad y la salvación de mi alma, porque quieres que viva en plenitud. Gracias por tu sacrificio y por tu entrega; pero sobre todo, gracias por mostrarme el camino que me lleva al Padre. Gracias por tu amor, el único amor verdadero, por eso no debo aferrarme a nada ni a nadie como si fuera todo en mi vida, porque tu amor es infinito y es el que me da la felicidad que nunca podré encontrar lejos de Ti.

Gracias por esta noche y por hacerme sentir que soy importante para Ti. Si en algún momento tengo un pensamiento de desánimo, no permitas, Señor, que por eso no vea la grandeza de tu amor.

Dame la salud, Señor, para poder estar bien. Pasa tu mano sanadora por mi vida y hazme sentir el fuego que todo lo sana y que nos hace nuevos. Pero si tus planes, Señor, son diferentes a los míos, si la paciencia se me agota, si no veo claridad en las situaciones difíciles, si las luchas en medio de la enfermedad se agotan, estaré siempre seguro de que estás conmigo y te digo “Hágase tu voluntad en mí, solo te pido que en ninguno de estos momentos te apartes de mí”.

Estoy confiado en tu amor y no voy a dejar que nada me quite las ganas de seguir luchando y de seguir adelante. Voy a dar la batalla, porque en tu Nombre, mi Señor, está ganada. De esto estoy seguro porque siempre estás a mi lado y en este momento me estás bendiciendo para tener una noche tranquila y en paz. Te amo, confío en Ti y te agradezco tanto por amarme.

Amén.

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