ORACIÓN DE LA NOCHE DEL SÁBADO 2 DE DICIEMBRE

Aquí estás, Señor, Tú nunca te vas, nunca nos dejas rotos, siempre nos reparas y cuando a veces quedan cicatrices, es señal de que fue difícil pero se logró sanar. Gracias Señor, porque me has sanado infinidad de veces, porque siempre me cuidas, porque me proteges para que no me pase nada grave.

Gracias, Señor, también por la salud de las personas que amo, porque los has mantenido vivos para que sigan iluminando el mundo con su vida. Aleja de mí todo aquello que me impida alcanzar la felicidad, todo lo que a diario me perjudica sin que me dé cuenta.

Mi Señor y mi Dios, llénanos de tu paciencia, de tu esperanza, de tus ganas de luchar, de humildad para que esa luz se vea cada vez más cerca y más brillante, para que deje de ser inalcanzable. Ayúdanos a todos, no solo a mí, para que encontremos el mejor camino hacia eso que tanto busca la gente; esa tan anhelada felicidad completa y eterna que solo encontraremos en Tu presencia. Que, aunque la vida no es muy fácil, siempre podamos mantenernos unidos a Tí tomados de Tu mano, que siempre podamos hablar contigo de lo que necesitamos, que siempre confiemos en Ti.

Perdónanos Señor, porque a veces somos muy egoístas, solo nos preocupamos por nosotros, muchas veces buscamos las cosas que nos separan, las diferencias, en vez de buscar las cosas que nos unen.

Señor, que entendamos que no somos perfectos; que así como Tú nos das la oportunidad de regresar, no importa las veces que fracasamos, nosotros debemos aprender a perdonar y a dar oportunidades a los demás. Danos un corazón misericordioso y lleno de paz para poder hacer Tu Voluntad. En Tus brazos descanso en esta bendecida noche porque confío plenamente en Tu Misericordia y en Tu Amor.

Amén.

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