ORACIÓN DE LA NOCHE DEL MIÉRCOLES 5 DE SEPTIEMBRE

Gracias, mi Padre Dios, por iluminarme, por no dejar que las tinieblas se queden para siempre. Eres el destino de mi ser, el norte de mi vida, eres todo para mí, eres la morada en la que descansa mi corazón, el aliento de mis pasos, la belleza de mi vida, eres el camino, el soporte de mi alma. Tú eres mi castillo, mi refugio, el Dios en quien confío y sé que me cubrirás con tu fidelidad y me protegerás con tu escudo.

Eres, mi Señor, el guardián de mi vida, por eso no temeré a nada, a ningún problema, ninguna persona, ninguna circunstancia, ninguna adversidad, ninguna enfermedad, ninguna palabra de destrucción.

Confío mi vida en tus manos, todo lo que soy está puesto en Ti. Confío en tu misericordia, espero completamente en Ti, sé que nada merezco pero tu amor es más grande que todas mis faltas. Tú me das mucho más porque es inmensa tu misericordia, incontable tu bondad, más grande que todo es tu justicia. Te alabo y te bendigo por tu gran e infinito amor con el que me amas, me bendices, me perdonas y me haces tuyo.

Ayúdame a descansar, quita de mi mente todos los pensamientos que me hacen daño; quita de mi corazón todos esos sentimientos que me hacen estar inseguro y preocupado. Pasa tu mano, mi Señor, por todo mi ser y libérame de todo aquello que no me permita estar tranquilo y sereno en tu presencia y así poder dormir en paz.

Actúa en mí, hazme vivir siempre pendiente de Ti y de tus palabras sanadoras. Dueño de mi vida y de mi ser, te entrego esta noche mi descanso y lo pongo en tu corazón. Amén.

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