ORACIÓN DE LA NOCHE DEL MIÉRCOLES 28 DE MARZO

Al terminar este día, mi Señor, quiero decirte que necesito de Ti, de tu ayuda, de tu animo. Señor, Tú eres la fuente de mi alegría, la luz de mi vida que guía todos mis pasos. Gracias porque hoy me has dado fortaleza interior para superar todos esos momentos duros que he tenido que vivir. Gracias porque para poder asumir todos estos momentos que me afectan, he necesitado de tu presencia, de tu amor y sobre todo de la fuerza de tu Espíritu Santo. Gracias porque todas mis heridas tu las sanas con tu amor y con tu misericordia. Vengo, como siempre, a pedirte que nunca me abandones, que mi vida sin Ti, no tiene sentido.

“Señor, no es orgulloso mi corazón, ni son altaneros mis ojos, ni voy tras las cosas grandes y extraordinarias que están fuera de mi alcance. Al contrario, estoy callado y tranquilo, como un niño recién amamantado que está en brazos de su madre”(Salmo 131). No lo hago con una altitud altanera y creyendo que lo merezco todo sino; al contrario, soy humilde porque sé que nada merezco y que todo lo que me das es fruto de tu misericordia y amor.

Sé que en algunos momentos me cuesta aceptar el camino que me propones, es difícil aceptar que hay que experimentar sufrimiento, pero confieso que tengo la plena seguridad de que tu amor me sostiene. Aunque camine por valles oscuros, nada temo, Tú eres mi pastor, en Ti puedo ser libre de todos mis miedos. Todo está en tus manos en esta noche, Señor, cuida de mi y de aquellos que amo y no están a mi lado en este momento.

Amén.

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