ORACIÓN DE LA NOCHE DEL MARTES 21 DE AGOSTO

Aquí estoy Señor, delante de Ti, te amo y necesito de Ti, nada puedo hacer si Tú no vas conmigo, si no tomas mi mano y me muestras el camino que debo seguir. Gracias, porque me has creado libre, con pleno derecho para organizar la vida, por eso, haciendo uso de mi libertad, me abro a tu palabra para que ella me instruya en caminos de vida.

Yo me siento orgulloso de Ti, mi Dios, que lo escuchen todos los que con humildad confiamos en Ti y nos alegramos. Te busco en mi oración y Tú me libras de mis temores, por eso descanso con la tranquilidad de aquel que confía en su Dios poderoso y eterno, y sabe que permanece a su lado sin mudarse.

Quiero que Tú vengas a mí y que yo vaya a Ti, muéstrame tu rostro, para hacerme responsable de mis comportamiento y sacar las enseñanzas claras que me has dado. Quema mi vida, Espíritu Santo, saca de mí lo que no te agrada, hazme de nuevo. Dame tus dones para educar a los que amo con libertad, para enseñarles que cada ser humano se posee a sí mismo y debe determinar su existencia sin presiones externas que esclavizan. Quiero que se formen como seres humanos dignos que viven en tu justicia. Instruyelos en tus caminos, dales tu sabiduría para que no se aparten en ningún momento de tu voluntad.

Renuévanos, Señor, con tu Espíritu que nos santifica, tu Espíritu que nos llena con tu amor y expulsa de nosotros el mal. Gracias por ayudarme, por bendecirme, por ser misericordioso.

Gracias por darme siempre una nueva oportunidad y por no cansarte de perdonarme. Gracias por permitir que pueda dormir tranquilo y así recuperar todas las fuerzas. Todo lo pongo en tus manos y duermo con la certeza de tu protección.

Amén.

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