ORACIÓN DE LA NOCHE DEL MARTES 12 DE DICIEMBRE

Te pido, Señor, que pongas tus ojos en mí. Te pido que en este descanso nocturno repongas mis fuerzas, alientes mi corazón y me impulses a hacer realidad los deseos de vivir conforme a tu santa voluntad. Renueva mi ser en esta noche, renueva mi vida. Yo sé que no puedo enmascararme delante de Ti, no hay máscaras ante tu presencia. Tú conoces lo más oscuro de mi vida y quieres iluminarlo para que sea mejor persona, para que actúe con amor.

Escucha mi voz, escucha lo que no alcanzo a decir, escucha el grito silencioso de mi corazón, escucha, Señor a tu siervo que muchas veces no sabe cómo hablar. Ven a mi vida, porque Tú lo has cambiado todo, mi Señor, me has hecho ver la existencia con otros ojos.

Desde tu amor los demás dejan de ser cifras, dejan de ser vistos como malos o como poco importantes; los otros, desde tu misericordia, son hermanos, son amigos, son cercanos. Yo te siento, siento tu amor, tu paz, tu bondad, tu perdón, tu infinita bendición sobre mi vida en este instante. Sé que si Tú estás conmigo todo es más fácil y tranquilo, ya que puedo descansar en tus brazos y estar seguro de que nada me va a dañar.

Sé que sólo Tú puedes llenarme de lo que necesito para seguir adelante. Por eso me acuesto en tu presencia y te pido que mientras duerma Tú hagas tu labor sanadora y renovadora.

Nunca me faltará tu amor, nunca me dejarás de llenar de bendiciones, porque así eres Tú, buen Dios, así nos amas, con palabras de vida y de amor para todos, especialmente para quienes nos equivocamos más. Yo te encontré, Señor, y ahora no quiero soltarme de tus manos. Sólo hay un lugar seguro para mí: estar en tus manos. Sólo una cosa pido: habitar en tu casa.

Amén.

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