ORACIÓN DE LA NOCHE DEL LUNES 11 DE DICIEMBRE

Ahora que me dispongo a descansar. Te pido, Señor, que guíes mis pasos, pues sé que no tendría sentido caminar por la vida si no estuvieras a mi lado. Sé que estás aquí conmigo, tan cierto como el aire que respiro, sé que estás en mi vida como la noche que cae, como el día que he vivido, como mi corazón que late; estás aquí, te siento.

No sólo eres Luz sino descanso para los que estamos agobiados. Queremos descansar en Ti esos ataques de ira que tanto daño hacen. Que tu luz nos ilumine para saber conducirnos.

Te conocí y contigo he aprendido a ser libre, contigo he aprendido a no dejarme llenar de angustias, ni a vivir en zozobra constante. Muchas veces no sé cómo debo reaccionar frente a las situaciones negativas de la vida; quizás porque espero demasiado o, tal vez, porque la vida misma es así, porque necesitamos de Ti, de tu misericordia, de tu ternura, queremos ser transmisores de tu amor infinito. No permitas que los resentimientos me hagan amargado, que las frustraciones me dejen tirado en el piso.

Aleja mi vida, mis pasos, mis acciones, del egoísmo que rompe la comunión del amor, que aleja a los seres humanos y que nos sume en una tristeza cada vez más grande e inexplicable.

Todo lo quiero poner en tus manos para que mi corazón descanse y restablezcas la paz en él. Sé que así será. Descansaré seguro y confiado en tu poder y en tu amor. Te doy muchas gracias por cada momento, porque eres bueno y grande, santo eres, poderoso eres, Jesús, mi Dios, a quien adoramos al terminar el día y con quien queremos vivir en todo momento.

Amén.

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