ORACIÓN DE LA NOCHE DEL JUEVES 30 DE NOVIEMBRE

Señor, eres mi luz y mi salvación, eres la roca que me salva, el rey de mi vida y la razón por la que vale la pena esperar, creer y confiar. Sin Ti estaría perdido, confundido, mendigando lo poco que creería merecer. Ayúdame a ser siempre valiente para dejar de temerle al futuro, para dejar de huir del pasado.

Hoy solo Tú me puedes ayudar, porque sólo Tú puedes reparar mis errores, ayúdame a que no me cueste tanto ser bueno, a ser siempre humilde, a que mi corazón no deje de ser fuerte, a querer siempre estar en paz.

Aquí estoy pidiéndote que no dejes de amarme, que no dejes de aceptarme, que nunca me dejes y que no permitas que me aleje de Ti. Eres la alegría de mi corazón, en Ti espero en Ti existo. No hay nadie fuera de Ti en quien pueda poner mi confianza y nadie que pueda apartarme del amor que me has mostrado, Señor. Sólo Tú puedes darme esperanzas, puedes darme la vida y el ánimo que necesito para seguir siempre de pie.

En esta última noche de Noviembre, reconozco que gracias a Ti mi corazón puede alegrarse, puede sentir ánimo por vivir, ganas de salir adelante, de soñar, de alcanzar mis sueños, de cambiar todas las cosas en mi vida que necesitan cambio.

Gracias porque sabes que no puedo solo y por eso nunca me sueltes de tu mano, porque aquí me tienes después de tantos años ante Ti, pidiéndote que me mantengas siempre de pie, que no permitas que la frustración llegue a mi vida, aquí me tienes para decirte que no hubiese podido sin Ti. Cuídame durante la noche, como siempre, para descansar en Tu corazón. Amén

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