ORACIÓN DE LA NOCHE DEL JUEVES 29 DE MARZO

A Ti te alabo y te bendigo, mi Señor, a Ti acudo buscando tu amor, en este día que termina. Tu que siempre estás a mi lado, que nunca me dejas, que tienes un amor fiel a pesar de mis constantes abandonos. Necesito estar en tus manos, porque para mí es el lugar más seguro. Por eso vengo a tu presencia para que me llenes de Ti y me consueles, para que fortalezcas mi corazón y llenes de vida, todo mi ser. Tu escrutas lo profundo de mi interior, conoces lo que soy realmente y sabes que ha habido momentos en los que, con mis acciones, no he sido testimonio tuyo.

Te he negado cuando no sirvo a los demás, cuando no trato a los otros como mis hermanos. Te pido perdón por las veces en que he dejado de confiar en tu poder y, alejándome de Ti, he creído que puedo sólo. Por eso, busco tu misericordia y te pido que sanes en mi corazón todo lo que es contrario a tu voluntad. Te alabo y te bendigo porque sé que mientras duermo estarás renovando mi vida y llenando mi corazón de tu amor para que siempre haga el bien.

Dame la fuerza de tu Espíritu, con todos sus dones, para no desfallecer ante nada y permite que mis palabras y acciones construyan fraternidad y comunidad.

Gracias por estar ahí para mi y hacerme sentir que me amas y quieres que sea feliz. Cuando me hablas al corazón lo renuevas, por eso hoy tengo la plena certeza de que voy a dormir tranquilo, porque eres mi guardián, y Tú, Señor, nunca descansas. Gracias por tomarme de la mano y llevarme hacia Ti.

Amén.

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